En nuestra foto de portada se ve una manifestación en una ciudad en la que el cartel reivindicativo que lleva un manifestante es muy sugestivo: “Every day is future” (Cada día es futuro), y de esto se trata nuestra contribución de hoy. El futuro es hoy mismo. En los últimos tiempos estamos viviendo un sinfín de conductas irregulares, incluso ilegales y en contra de las más elementales normas éticas que deben regir en una democracia con una elemental norma ética. Todo vale desde la política con tal de alentar y atraer a las diferentes audiencias, pero siempre con la idea de “atrapar” al ciudadano, que en definitiva es el votante que pone y quita presidentes en La Moncloa o en el 10 de Downing Street.
Lo que nuestra civilización nos ha enseñado es que la historia no espera a nadie ni a nada. Sencillamente sucede. Y esto es lo que está ocurriendo en nuestro país en los últimos años, muy en particular con la explosión del tema catalán en los últimos meses a niveles que cinco años atrás nadie se hubiese atrevido a diagnosticar.
La Sesión 156 del Pleno del Congreso de los diputados no fue de control al Gobierno. Su punto único la definía como ‘Comparecencia ante el Pleno de la Cámara, de conformidad con lo dispuesto por el Artículo 203 del Reglamento para informar sobre la situación en relación con Ucrania’. La presidenta Batet empezó la sesión original: “Vamos a sustanciar la comparecencia a petición propia del Presidente del Gobierno ante el Pleno de la Cámara para informar sobre la situación en relación con Ucrania”